Rendición de cuentas
| Rendición de cuentas |
| Escrito por Carlos GEMINIANO |
| Viernes 16 de Enero de 2009 18:36 |
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La rendición de cuentas alude exclusivamente, al menos en su manifestación más repetitiva y evidente, al trato y maltrato de los dineros, pareciendo que la calidad moral y el cuidado de la relación entre el ciudadano y sus representantes pasaran a un segundo o tercer término, quizá por que su medición resulta muy compleja.
Esto puede deberse a una loza psicológica en el colectivo mexicano, donde la tranza, si no es descubierta, imprime inteligencia en el agresor y una fuerte dosis de burla en el agredido. Por lo tanto, poco importarán los malos tratos de un déspota mientras tengamos la certeza de que no nos está robando. El término rendición de cuentas ya era utilizado por el Congreso Constituyente de 1917, pero su aplicación práctica resultaba fantasmagórica, pues aquellos hombres hacían referencia a la declaración de los actos y decisiones de los gobernantes. Tal Legislatura, donde Oaxaca quedaba representada por Juan Sánchez, Leopoldo Payán, José Gómez Bustamante y Porfirio Sosa, entre otros, interpretó el precepto de la rendición de cuentas por el extremo equivocado, pues sin duda los primeros pasos debieron sujetarse a una redacción basada en el control de los recursos materiales, una fuerte contraloría, para después dar pie a líneas más apegadas a la moral. Sin transparencia económica no hay transparencia moral. Lo que hoy llamamos transparencia y rendición de cuentas, al menos en México, son esos primeros pasos que no se dieron a principios del siglo XX, y que afortunadamente ya son una realidad. El artículo 6º. de la Constitución Política Mexicana, los artículos 3º. Y 13º. de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Oaxaca, la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública para nuestro estado, el Reglamento Interior del Recurso de Revisión y demás Procedimientos , del Instituto Estatal de Acceso a la Información Pública de Oaxaca , la Ley de Archivos del estado y la Ley de Protección de Datos Personales de Oaxaca, representan el marco normativo de éste emerger, que como hemos dicho, es esencialmente monetario. El hecho de que la rendición de cuentas por el momento no señale a los actores públicos por la forma en que se conducen por la ética social, o por las “buenas costumbres” se debe a que implicaría sumergirnos en el denso y estéril debate entre lo público y lo privado. Sin embargo, será indudablemente un debate del futuro próximo. Legislar por una conducta responsable no representa un ejercicio de derecha, mientras se centre en evitar que los tomadores de decisiones públicas se vuelvan luminarias que basen su desempeño en despertar simpatías mediáticas, en el lucimiento, en la violación al laicismo, en la exagerada promoción de las obras como si salieran de su bolsa; se trata de poner cuidado en cómo éstos se dirigen a los ciudadanos, sin coartar la libertad de expresión, pero buscando que nuestros representantes de pronto puedan sentirse lo más cercano a un monarca todopoderoso. La integración de organismos, asociaciones, observatorios y comités, partiendo del gobierno como de la sociedad civil es la mejor materialización de la transparencia y la rendición de cuentas. La mejor respuesta es el acercamiento a estas agrupaciones para así insertar estos conceptos en nuestra vida particular y pública. Para el estado de Oaxaca, el Instituto de Acceso a la Información Pública ofrece esta página: www.ieaip.org.mx |